
Cuesta imaginar que la actual ciudad de Astrub fuese antaño un lugar desierto, y sin embargo así fue. Esta ciudadela inaccesible, protegida por sus murallas de roca, resistentes y escarpadas, era el lugar de reunión de un grupo de mercenarios llamados «La banda de Brutas». Se habían acostumbrado a preparar sus planes en este tranquilo lugar y por eso, cuando decidieron jubilarse tras una vida llena de rapiña y guerrilla, este mismo lugar les pareció ideal para asentarse. Como se llevaban bien con los mercenarios de paso, el campamento no tardó en transformarse en un pueblo, y luego en una populosa ciudad.
La situación geográfica de Astrub también beneficia a los crujibolas. Corren muchos rumores y leyendas sobre estos monstruos de piedra. El más común de todos dice que los crujibolas llevan a los recién nacidos hasta la puerta de sus futuros padres. Si así fuera, no cabe ninguna duda de que los platos de las tabernas de Astrub a menudo contendrían paté de bebé...
La realidad es otra. No existe ningún lugar en el mundo con tal concentración de estatuas de dioses y no es sin motivo. Se dice que las almas recién encarnadas en el Mundo de los Doce se aparecen a los pies de la estatua de su dios. Estos colosos de piedra se alzan en las soleadas plazas de Astrub y allí ven surgir esto seres recién encarnados, directamente llegados desde Incarnam.
Región de principiantes por excelencia, aquí se pueden aprender la mayoría de las profesiones. También existen varias misiones iniciáticas con las que dar los primeros pasos para convertirse en un gran aventurero. Tendrás que hablar con los habitantes de la ciudad y encontrar a un aventurero de tu misma clase que te confíe tu primera misión.
En Astrub, los mercadillos son tan variados como prósperos, aunque puede que los recursos que venden no siempre sean de la mejor calidad... de hecho, algunos mercadillos y talleres le dan un olor particular a la ciudad, una mezcla entre efluvios de matadero, estiércol y cierta peste a comida podrida. Cierto rumor dice que ese olor proviene de los subsuelos de Astrub, y puede ser que las galerías subterráneas que los anutrof excavaron bajo la ciudad no sean ajenas a esta pestilencia. ¿Quién sabe? Puede que las excavaciones hayan molestado a criaturas belicosas, o hayan abierto una bolsa de un gas infeccioso o una fosa séptica antediluviana... sea lo que sea los subsuelos de Astrub no son muy seguros, así que no te aconsejamos que te aventures en ellos.
Sin embargo, no dudes en echar un vistazo a sus campos, a su bosque y a... ¡su prisión! Que, guste o no a los astrubienses, también forma parte de su patrimonio. Esta legendaria prisión encierra a villanos de lo más peligroso. Si no tienes nada previsto, ¡Vete a verla!
La situación geográfica de Astrub también beneficia a los crujibolas. Corren muchos rumores y leyendas sobre estos monstruos de piedra. El más común de todos dice que los crujibolas llevan a los recién nacidos hasta la puerta de sus futuros padres. Si así fuera, no cabe ninguna duda de que los platos de las tabernas de Astrub a menudo contendrían paté de bebé...
La realidad es otra. No existe ningún lugar en el mundo con tal concentración de estatuas de dioses y no es sin motivo. Se dice que las almas recién encarnadas en el Mundo de los Doce se aparecen a los pies de la estatua de su dios. Estos colosos de piedra se alzan en las soleadas plazas de Astrub y allí ven surgir esto seres recién encarnados, directamente llegados desde Incarnam.
Región de principiantes por excelencia, aquí se pueden aprender la mayoría de las profesiones. También existen varias misiones iniciáticas con las que dar los primeros pasos para convertirse en un gran aventurero. Tendrás que hablar con los habitantes de la ciudad y encontrar a un aventurero de tu misma clase que te confíe tu primera misión.
En Astrub, los mercadillos son tan variados como prósperos, aunque puede que los recursos que venden no siempre sean de la mejor calidad... de hecho, algunos mercadillos y talleres le dan un olor particular a la ciudad, una mezcla entre efluvios de matadero, estiércol y cierta peste a comida podrida. Cierto rumor dice que ese olor proviene de los subsuelos de Astrub, y puede ser que las galerías subterráneas que los anutrof excavaron bajo la ciudad no sean ajenas a esta pestilencia. ¿Quién sabe? Puede que las excavaciones hayan molestado a criaturas belicosas, o hayan abierto una bolsa de un gas infeccioso o una fosa séptica antediluviana... sea lo que sea los subsuelos de Astrub no son muy seguros, así que no te aconsejamos que te aventures en ellos.
Sin embargo, no dudes en echar un vistazo a sus campos, a su bosque y a... ¡su prisión! Que, guste o no a los astrubienses, también forma parte de su patrimonio. Esta legendaria prisión encierra a villanos de lo más peligroso. Si no tienes nada previsto, ¡Vete a verla!
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